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Espacio cultura del vino > domenichino

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POUSSIN, Nicolás

tipo de documento Autor

Roma, 1665

Es el pintor más importante del siglo XVII francés y el maestro fundamental del clasicismo. Se formó en su región de nacimiento con un autor tardo-manierista y más tarde en París. Gracias a la amistad que le unía con el poeta Giambattista Marino viajó a la península Itálica y se introdujo en los medios romanos intelectuales más avanzados, conociendo al tiempo a los mecenas y protectores de las artes en la Ciudad Eterna, donde se estableció. El éxito de Poussin radica en el rechazo del caravaggismo, que comenzaba a pasar de moda, y en la adopción de los grandes ejemplos del Renacimiento, modernizados en un sentido clasicista barroco templado. Admirador de Giulio Romano, y sobre todo deRafael, se dedicó a un clasicismo puro influido por Domenichino y por otros pintores de espíritu similar; así pronto poseyó una expresión artística personal, nacida del conocimiento de la antigüedad clásica -estudió textos, esculturas, bajorrelieves y restos arquitectónicos-, y de la profunda observación de la naturaleza. Su estiló se fue rodeando de un aura erudita de origen grecolatino y sus escenas comenzaron a aparecer compuestas con mesura y equilibrio. Hacia 1630 la influencia veneciana que alcanza a los autores del ámbito romano, enriqueció la intelectualizada estética del pintor revitalizando sus experiencias por medio del color. A lo largo de su vida ejecutó tanto escenas alegóricas, mitológicas o históricas, destinadas a una clientela escogida y culta formada por gentes letradas, como pinturas religiosas, dotadas de solemne monumentalidad, aunque a menudo frías. Aparte de estos temas se dedicó ampliamente al paisaje, unas veces como fondo de sus composiciones, y otras en calidad de verdadero protagonista; sus panoramas, bellísimos, son de una construcción lógica admirable, serenos o tempestuosos, pero con un aire de consciente intemporalidad. Poussin es el prototipo del artista filósofo, preocupado por la expresión de su arte, al que dotó de un sobrio contenido moral. Cada una de sus obras simboliza una acción humana que transmite un mensaje de notable hondura espiritual. Sus ideas se independizan del azar y sus composiciones se muestran pensadas hasta en los menores detalles. Vivió siempre en Roma, salvo un breve intermedio en París, entre 1640 y 1642. El Museo del Prado posee un conjunto de obras maestras de su mano de gran importancia y también algunas de ciertos colaboradores, seguidores e imitadores bien identificados (Luna, J. J.: De Tiziano a Goya. Grandes maestros del Museo del Prado, National Art Museum of China-Shanghai Museum, 2007, pp. 300-301).

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Lanfranco estudió primeramente en su ciudad natal con Agostino Carracci y a su muerte se trasladó a Roma donde en 1602 entró en el taller de Annibale Carracci, convirtiéndose junto a Domenichino en asiduo colaborador del gran maestro boloñés. A la muerte de Annibale Carracci, Lanfranco regresa a Parma por unos años (1610-12), período fructífero de su formación artística, en el que indudablemente descubre el valor de los frescos de Correggio, cuyo impacto va a ser decisivo para su elaboración del espacio ilusionístico y del intenso emocionalismo que invade entonces a sus figuras. La huella de Correggio es ya evidente en la cúpula de la capilla Buogiovanni en la iglesia romana de Sant' Agostino (1616) o en el "Éxtasis de Santa Margarita de Cortona" (1620), hoy en el Palacio Pitti en Florencia, que se convierte en el prototipo del cuadro de altar barroco, así como en los frescos de la cúpula de Sant'Andrea della Valle (1625-27), la obra maestra de Lanfranco en Roma, que determina el desarrollo de la pintura decorativa italiana. En 1634, el artista se traslada a Nápoles, donde permanece hasta 1646, realizando alli los grandiosos proyectos al fresco en el Gesù Nuovo (1635-37), la Cartuja de San Martino (1637-38), la bóveda de SS. Apostoli (1638-46) y en la capilla de San Jenaro en la Catedral (1641-43), obras cuya influencia se extiende a través de Mattia Preti, Luca Giordano y Filippo Beinaschi hasta bien entrado el siglo XVIII. En 1646, Lanfranco regresa a Roma, donde muere al año siguiente. Los dibujos conservados del artista son numerosos y la mayor parte se encuentran en la colección del Palacio de Windsor; en ellos es evidente el influjo de Correggio en la disolución luminosa de la línea y en la búsqueda de efectos pictóricos (Mena, M.: Catálogo de dibujos, VI, Dibujos italianos del siglo XVII, Museo del Prado, 1983, p. 109).

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TESTA, Pietro

tipo de documento Autor

Testa pasa en Roma por el taller de Domenichino y cuando éste marcha a Nápoles en 1631; el joven artista estudia con Pietro da Cortona, estancia breve que no deja huella en su pintura. La verdadera formación de Testa depende de su amistad con Cassiano dal Pozzo, humanista anticuario, protector de artistas como Poussin y Duquesnoy. Será Poussin, sin duda, la influencia decisiva en la pintura de Testa, en la técnica de intenso venecianismo y en los alegóricos o simbólicos de carácter estoico. A lo largo de su vida, Testa debió de pintar más de veinte composiciones, de las que pocas han llegado hasta nosotros. La falta de elementos seguros para establecer una cronología dificulta aún más el conocimiento de la evolución de su obra. De sus primeros años, hacia 1637, es el cuadro de ''Santo Domingo'' para la iglesia de San Romano de Lucca y de comienzos de la década de 1640 es la ''Presentación de la Virgen en el Templo'', para la de Santa Croce dei'Lucchesi en Roma, hoy en el Ermitage de Leningrado. En sus grandes encargos oficiales Testa no tuvo la comprensión de su clientela; sus proyectos para el ábside de San Martino de' Monti fueron rechazados y los frescos de Santa Maria dell' Anima fueron picados poco después de su terminación. En la década de 1640 Testa parece refugiarse en la elaboración de su ''Tratado'', hoy en la Kunstakademie de Düsseldorf, y sobre todo en los grabados, que le permitían una absoluta libertad en la expresión de su estilo y de sus ideas. En 1650, Testa moría ahogado en el Tiber, quizá un suicidio, según sus contemporáneos (Mena, M.: Catálogo de dibujos, VI, Dibujos italianos del siglo XVII, Museo del Prado, 1983, pp. 158-59).

FUENTE: Museo del Prado

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