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Nadie nos ha visto

tipo de documento semantico vmartwork

Alto de la imagen 2763
Ancho de la imagen 1911

Colección

Nº de inventario 004386

Sobre el autor

Autor

Nombre
Rol del autor: Grabador
Nombre
Rol del autor: Pintor

Fecha

Fecha: Siglos XIX-XX

Época

Contemporánea

Material

Material:
Tinta

Medidas

Tipo de medida: Altura total
Valores: 33.2
Unidad: cm.
soporte
Tipo de medida: Anchura total
Valores: 23.5
Unidad: cm.
soporte
Tipo de medida: Altura
Valores: 21.5
Unidad: cm.
huella
Tipo de medida: Anchura
Valores: 15.1
Unidad: cm.
huella

Iconografía

Cristiana
Barricas
Bodega
Caricaturas
Objeto Grabado

Descripción

Obra gráfica de autor y técnica desconocidos.

Estampa en la que se reproduce una iconografía de Francisco de Goya y Lucientes titulada ‘Nadie nos ha visto’ y que pertenece a la serie Los Caprichos. La estampa original está fechada hacia 1797 y en el Museo del Prado se conservan tanto un dibujo a lapicero preparatorio del propio Goya, como una copia anónima que perteneció al pintor Martín Rico. Esta serie conforma un destacado ejemplo del interés que suscitó la obra de Goya desde su publicación y la fama que alcanzaron Los Caprichos, motivando la realización de copias y versiones de toda índole, como ésta, muy próxima a los originales.

En cuanto a la interpretación artística, el grabado presenta mayor similitud con la copia anónima de Martin Rico y en él se reproduce una escena que bien pudiera estar localizada en la bodega de un monasterio. En ella se nos muestra a cuatro frailes que beben opulentamente junto a una barrica. Tres de ellos, que se articulan de cara al espectador, se encuentran claramente iluminados, mientras que un cuarto, de espaldas y en primer plano, sostiene un vaso de grandes dimensiones en sus manos. Por encima de todos ellos y ubicado en el fondo, se distingue una figura fantasmagórica que cubre su cabeza con una capucha y que presencia complacida esta escena.

El pintor aragonés continúa en esta estampa la crítica de la vida de algunos sectores de la Iglesia que ya había desplegado en el grabado precedente, el Capricho n.º 78. En ella satiriza la conducta de aquellos religiosos que, en la privacidad de sus monasterios, transgredían las reglas de comportamiento virtuoso para dejarse llevar por los excesos mundanos, representados aquí a través del vino.